De las noches vacías en el «Centro Histórico» a las becas internacionales:
La historia de cómo una vida rendida fue el inicio de un propósito imparable. [Grabado el 02 de enero de 2026]
Entrevista
Pregunta 1: ¿Qué tan profundo llegaste en tu vida antes de encontrar un cambio?
- Llegué a un punto de quiebre absoluto donde mi boca solo podía decir: “Yo no puedo más”. Vivía una doble vida; por fuera era el músico con seguidores, pero por dentro era un hombre huyendo. Me refugiaba en la música de protesta para gritar mi dolor, metido en “restaurantes y chupaderos” del Centro Histórico, buscando llenar un vacío que el alcohol y los aplausos solo hacían más grande.
- Yo veía cómo su historia y la nuestra se tiraban por la borda. Mientras él decía “no quiero nada con Dios”, yo veía el desierto en sus ojos. Vivíamos en una casa llena de música, pero vacía de paz.
Pregunta 2: ¿Qué hábitos o creencias limitantes te mantenían atrapado?
- Mi mayor mentira era creer que “mi vida estaba en el Centro Histórico”, que ese era mi techo. Pensaba que por ser hijo de un “extraordinario zapatero”, mi destino ya estaba sellado en la escasez.
- Crecí viendo ese patrón: que lo espiritual te quitaba libertad. Teníamos la creencia de que la fe era para gente débil, sin darnos cuenta de que nuestra «libertad» nos tenía encadenados a la noche y a la incertidumbre de no saber si papá regresaría bien.
Pregunta 3: ¿Qué evento o experiencia te llevó a encontrar una nueva perspectiva?
- Todo empezó a cambiar cuando nuestro hijo, que había sufrido desde recién nacido, “fue restaurado en su salud”. Fue un milagro que no pudimos ignorar.
- Ese fue el primer golpe al ego. Luego, me invitaron a “la casa sede”. Fui con una resistencia enorme, pero allí escuché una promesa: “Responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. En una esquina, hice un trato desesperado: «Si existes, abre la puerta para estudiar lo que amo». Y sucedió. La universidad abrió Relaciones Públicas y Publicidad. Fue ahí cuando entendí que “Dios comenzó a cambiar mi vida” sin pedirme permiso.

Pregunta 4: ¿Qué cambios positivos y sorprendentes has experimentado desde entonces?
- Lo que era caos se volvió estructura. Pasé de cantar por tragos a ser “becado” en la universidad. Me convertí en el “equipo fundador de la unidad de cultura”.
- Lo más increíble fue verlo pasar de los bares a los pasillos universitarios, captando a cada artista para crear algo con propósito.
- Y el sello final: a través de la universidad, terminé en un “programa de Naciones Unidas” como comunicador. Alguien que huía de Dios terminó siendo Su voz en organismos internacionales.
Pregunta 5: ¿Qué mensaje inspirador compartirías con quienes buscan transformar sus vidas hoy?
- Que no importa qué tan profundo sea el pozo, siempre hay una cuerda bajando.
- Que ese «trato» que haces en la esquina de tu desesperación es escuchado.
- Si tú también estás diciendo “no quiero nada con Dios” mientras te pierdes en el ruido, detente. Mi vida en los “chupaderos” terminó cuando me atreví a pedir una puerta abierta. Hoy soy universitario, becado y un hombre con hogar. No te conformes con las «cosas ocultas» del vicio; busca las “cosas grandes y ocultas” que te pertenecen por diseño divino.
No tienes que tocar fondo para decidir subir. Si el «ya no puedo más» resuena en tu mente hoy, este es tu momento. Únete a nuestro grupo de WhatsApp o haz clic en nuestro canal de contacto directo. No es solo un grupo; es el inicio de tu nueva historia. Te esperamos para descubrir juntos esas cosas grandes que aún no conoces.
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