La Historia De Un Orgullo Que Se Quebró”. Testimonio real de transformación interior, reconciliación con el padre y sanación inesperada – grabado y transcrito el 27/05/2026.
1. “¿Qué tan profundo llegaste en tu vida antes de encontrar un cambio?”
Entrevistador:
Antes de ese gran giro en tu vida, ¿qué tan profundo llegaste, emocional y espiritualmente, antes de encontrar un cambio real?
Entrevistado:
Si yo lo veo hacia atrás, llegué a un punto donde mi vida estaba gobernada solo por el orgullo y la prepotencia. Yo venía de una escuela “en la cual había mucha disciplina”, donde me enseñaron a competir por ser el mejor, al punto que empecé a quedarme con “un orgullo de que yo todo lo podía, que yo era el mejor”.
Regresé al país con la idea de que “yo decía que tenía el mundo resuelto por completo”: buenas notas, vehículo, dinero para gastar, venía del extranjero… pero por dentro estaba vacío.
Ese vacío se notaba en mi carácter: “yo era prepotente, era peleonero”, si alguien se me atravesaba, yo reaccionaba con violencia sin medir consecuencias. Incluso llegué al extremo de bajarme del vehículo con un fusil en la mano, caminando por toda la calle, solo por no dejarme.
Lo más profundo no fue solo la violencia externa, sino la interna: una relación rota con mi padre, al punto de que “nosotros no hablábamos nada más a través de mi mamá”. Vivíamos bajo el mismo techo, pero separados por un muro de orgullo que yo mismo había levantado.
2. “¿Qué hábitos te mantenían atrapado en tu vida anterior (a la fecha de la grabación)?”
Entrevistador:
En esa etapa anterior, ¿qué hábitos o creencias limitantes sientes que te mantenían atrapado y sin avanzar?
Entrevistado:
Había varias cadenas invisibles. La primera era la idea de que “los hombres no tienen que llorar”, que el hombre tiene que tener “un carácter fuerte”, casi como si sentir fuera un signo de debilidad. Eso me empujó a reprimir todo: dolor, miedo, tristeza.
Otra creencia limitante era pensar que el valor personal dependía de la competencia y del rendimiento: notas perfectas, ser el mejor, ganar el estandarte, tener el mejor carro. Todo eso alimentaba la frase que repetía por dentro: “yo todo lo podía”.
También tenía una rebeldía automática contra la figura de autoridad, especialmente con mi padre. Si él me decía: “andate por esta calle”, yo, “con tal de no pasar por ahí”, hacía lo contrario. Esa necesidad de llevarle la contraria a todo y a todos me fue aislando.
Espiritualmente, también venía marcado por la imagen de “un Dios que castigaba… un Dios que si usted no hacía las cosas como estaban escritas, iba a tener un castigo fuerte”. Vivir así es vivir a la defensiva, esperando el golpe, no el abrazo. Todo eso me mantenía atrapado en una vida donde aparentaba tener control, pero en realidad estaba roto por dentro.

3. “¿Qué evento o experiencia te llevó a encontrar una nueva perspectiva en la vida?”
Entrevistador:
Hubo un antes y un después en tu historia. ¿Qué evento o qué experiencia específica te llevó a encontrar una nueva perspectiva de vida?
Entrevistado:
Hubo varios momentos clave, pero uno de los primeros fue cuando acompañé a una actividad “en una escuela para niños con capacidades especiales”. Ahí, viendo a esos niños, se me vino a la mente “cuando yo jugaba” de niño, cuando mi vida era sencilla y llena de alegría con mi padre en la ganadería. Algo dentro de mí se removió.
Más adelante, ya en fraternidad, escuché el testimonio de otra persona que empezó a hablar de “su relación con su papá, de cómo él lo odiaba, de cómo él lo maltrataba”. Yo sentí que cada palabra iba directo a mi historia; “eso es una topografía”, como una radiografía de mi corazón.
Después vino ese momento que marcó mi historia: cuando quise pedir perdón a mi padre y, antes de que yo pudiera pronunciar una palabra, él me dijo: “perdoname, porque no ha sido el mejor padre, no ha sido el padre que vos necesitaste”.
Ahí todo mi orgullo se quebró. Dejé de ser el que “todo lo podía” para reconocer que estaba herido y necesitaba perdón y amor. A partir de esa experiencia, empecé a ver a Dios ya no como castigador, sino como el que reconstruye relaciones y corazones.
4. “¿Qué cambios positivos y sorprendentes has experimentado desde que adoptaste esta nueva perspectiva?”
Entrevistador:
Desde que adoptaste esta nueva forma de ver la vida, ¿qué cambios positivos y hasta sorprendentes has vivido en tu día a día?
Entrevistado:
Primero, cambió mi corazón. Mi “prepotencia cambió”, mi forma de ver la vida cambió, mi relación familiar “cambió por completo”. Pasé de no hablar con mi padre, a abrazarlo llorando, a dar juntos testimonios como “padre e hijo”, contando “esa grandeza que Dios había hecho”.
Después, empecé a servir: en fraternidad, visitando capítulos, acompañando a otros que estaban pasando por lo que yo había vivido. De ser alguien que solo pensaba en sí mismo, pasé a ser alguien que se pone al servicio, incluso en actividades comunitarias y voluntariado.
En lo físico también viví algo sorprendente. En un momento, después de un accidente y de una lesión grave, llegué a escuchar de un médico que prácticamente mi futuro físico estaba limitado. Y más adelante, en la pandemia, con COVID y los pulmones “totalmente cortados”, el médico me dijo que no se explicaba “cómo es que todavía estás respirando y mucho menos estás caminando”.
Yo, en medio del dolor y la fiebre, llegué a decir: “si usted piensa de que yo le puedo servir de algo, sáname”. Esa entrega marcó un antes y un después.
Semanas después, “yo estaba dando los primeros pasos”, y seis meses después “yo estaba completamente sano”, no “por lo que me había dicho el médico, sino porque cuando Él empieza algo, Él lo termina”.
Lo más sorprendente es que ahora disfruto servir, acompañar, escuchar a otros y ver cómo esa historia que antes me avergonzaba, hoy es un puente para que mucha gente encuentre esperanza.
5. “¿Qué mensaje inspirador compartirías con quienes buscan transformar sus vidas y necesitan un impulso para seguir adelante?”
Entrevistador:
Para quienes hoy se sienten atrapados por el orgullo, el miedo, la enfermedad o el resentimiento, ¿qué mensaje les dejarías para inspirarlos a seguir adelante?
Entrevistado:
Primero, diría que no se engañen con la apariencia de éxito. Podés tener carro, estudios, dinero, incluso sentir que “tenés el mundo resuelto por completo”, y aun así estar destruido por dentro.
Segundo, no subestimes el poder del perdón. El perdón que yo recibí y el perdón que pude dar sanó años de distancia con mi padre. Esa frase que escuché, “perdoname, porque no ha sido el mejor padre, no ha sido el padre que vos necesitaste”, abrió una puerta a la reconciliación que jamás imaginé.
Tercero, atrévete a rendir tu control. Hubo un momento en que, enfermo, sin fuerzas, solo pude decir: si todavía puedo servir, sáname. Y ahí empezó un proceso de sanación y propósito que cambió todo.
Mi mensaje es: aunque te sientas en el fondo, aunque pienses que ya probaste todo, hay una nueva oportunidad de vida. No estás definido por tu pasado, por tus errores ni por tu orgullo. La transformación empieza cuando reconocés tu necesidad y permitís que algo más grande que vos mismo entre a tu historia.
Si este testimonio resonó contigo, si sentís que también cargás con orgullo, heridas familiares, culpa o miedo al futuro, no te quedés solo con lo que acabás de escuchar.
- Únete a nuestro grupo de WhatsApp donde compartimos más historias reales de transformación, mensajes de esperanza y herramientas prácticas para dar tu siguiente paso.
- Comparte tu propia historia (aunque sientas que está “incompleta”): a veces, solo contar lo que has vivido ya es el primer acto de sanación.
- Da hoy un pequeño paso: un mensaje, una llamada, una oración, una decisión de perdonar o pedir perdón.
Haz clic en el enlace de nuestro grupo de WhatsApp y empieza tu propio proceso de transformación acompañado de una comunidad que entiende por lo que estás pasando.

Si prefieres otro medio, también puedes contactarnos por correo o redes sociales para acompañarte en tu proceso y orientarte sobre cómo integrarte a nuestra comunidad de crecimiento espiritual y personal.
Mira las historias de éxito en YouTube: Vida Extraordinaria de Laicos Productivos
Mantente en conectado a través del facebook.com/FIHNEC.universitario/
Deja una respuesta