Un Hombre Sin Identidad Que Encontró Propósito”
Cómo alguien que vivía entre alcohol, depresión y deseos de suicidio encontró en Dios y en una fraternidad el amor, la identidad y la esperanza que nunca tuvo.
Fecha: 10 de abril de 2026
Pregunta 1
Entrevistador: ¿Qué tan profundo llegaste en tu vida antes de encontrar un cambio?
Invitado:
Honestamente, llegué a un punto donde “ya no podía más, ya no podía más. Se sentía que ya, ya lo suficiente”.
Crecí sintiéndome “un sin identidad”, diferente a todos los demás niños, sin papá, sin mamá cerca, rodeado de palabras que me hacían sentir que “yo no me quería”.
Con el tiempo, empecé a buscar refugio en lo que fuera:
- Alcohol
- Drogas
- Relaciones vacías
Yo mismo pensaba que no iba a ser como mi padre, que no iba a tomar, que no me iba a destruir… pero terminé peor. Llegó un momento en que:
- Perdí a mi pareja
- Perdí mi trabajo
- Perdí casi todo lo material
- Y casi pierdo la vida, porque ya estaba pensando seriamente en suicidarme.
Fue tan profundo que un día, en un Día de Acción de Gracias, casi dos años después de haber tocado fondo, sentí que mi vida ya no tenía sentido. Ahí entendí que había llegado al límite.
Pregunta 2
Entrevistador: ¿Qué hábitos o creencias limitantes te mantenían atrapado en tu vida anterior (a la fecha de la grabación)?
Invitado:
Desde niño empecé a creer que “yo no quería nada de eso de amor”, porque cada vez que alguien se acercaba, sentía que cuando se dieran cuenta de quién era yo, “un niño malo… que nadie me quiere”, se iban a ir.
Esas creencias me llevaron a:
- Rechazar cualquier cosa buena que llegaba a mi vida
- No confiar en nadie, especialmente en una mujer, porque “cuando mi madre me abandonó” yo concluí que el amor solo era dolor
- Pensar que Dios era solo un juez listo para castigarme, una especie de figura que “cada vez que yo decía algo malo me iba a tirar un rayo para pegarlo”
Mis hábitos eran igual de destructivos que mis creencias:
- Usar drogas y alcohol para sentirme cómodo en el mundo
- Buscar identidad “en cualquier vicio, en cualquier cama para ver quién es”
- Huir de mis emociones con trabajo, fiestas o lo que fuera que me evitara sentir
Yo no creía en Dios, no creía en la religión y no creía en el amor. Me definía por mi dolor y mis vicios, no por mi valor. Eso me mantuvo atrapado durante años.
Pregunta 3
Entrevistador: ¿Qué evento o experiencia te llevó a encontrar una nueva perspectiva en la vida?
Invitado:
Dios me empezó a hablar de tres maneras: “con su palabra, con problemas y con personas”.
Uno de los momentos clave fue cuando llegué a un centro de rehabilitación a los 19 años. Ahí acepté a Cristo y mi vida comenzó a cambiar, pero todavía faltaba mucho.
Más adelante, cuando ya lo había perdido casi todo, apareció algo que yo ahora llamo un milagro práctico:
- Un día, sin tener ni para comer, recibo una llamada para cenar
- Llego a ese lugar con hambre física y emocional
- Y ahí me encuentro con una fraternidad que me recibe con un abrazo, con sonrisas, con un amor que no estaba acostumbrado a recibir
Yo mismo lo sentí así:
“Cuando yo conocí, yo estaba listo para irme… pero ese abrazo fue casi como el abrazo que recibía de mi abuelo”.
Después de eso, sucedió algo muy simbólico:
- Me entregan una Biblia
- Cuando llego a casa y la abro, encuentro $40 dólares que no estaban ahí antes
Hasta el día de hoy no sé quién los puso, pero sé de parte de quién venían. Para mí fue un mensaje claro:
“No estás solo, aún en tu peor momento, hay provisión y hay propósito”.
Esa experiencia, unida al acompañamiento de la fraternidad, me dio una nueva perspectiva: no solo conocer de una religión, sino aprender a tener una relación con mi Creador.

Pregunta 4
Entrevistador: ¿Qué cambios positivos y sorprendentes has experimentado desde que adoptaste esta nueva perspectiva?
Invitado:
Lo primero fue que dejé de definirme por mis heridas y empecé a definirme por el amor que estaba recibiendo. Donde antes solo había vacío, ahora hay:
- Identidad
- Comunidad
- Propósito
Pasé de estar al borde del suicidio a sentir que soy parte de “la gente más feliz de la vida”. Cambios concretos:
- Conseguí un trabajo que jamás imaginé, después de competir con muchas personas: “después de que entrevistaron a 80 personas me dieron el trabajo”
- Ahora gano más dinero de lo que me imaginaba, pero sobre todo, lo hago con dignidad y propósito
- Dejé de huir de Dios y empecé a caminar con Él día a día
Una de las lecciones más fuertes que viví fue esta:
“Dios te va a quitar todo y te va a dejar sin nada para ganar tu protección, pero después te lo va a devolver multiplicado por 10 para enseñarte a que tengas fe.”
Hoy puedo decir que todo lo que había perdido, Dios lo ha ido restaurando y multiplicando:
- Mi capacidad de amar
- Mi fe
- Mi capacidad de servir a otros
- Y, sobre todo, el amor por mí mismo
Ahora yo me quiero, porque he encontrado el amor que me fue arrebatado.
Pregunta 5
Entrevistador: ¿Qué mensaje inspirador compartirías con quienes buscan transformar sus vidas y necesitan un impulso para seguir adelante?
Invitado:
A quien está leyendo o viendo esto, le diría:
Si te sientes “un sin identidad”, si creciste sin padre, sin madre, o rodeado de violencia y rechazo, no eres el único… pero tampoco estás condenado a quedarte ahí.
Si estás:
- Luchando con alcohol o drogas
- Pensando en rendirte
- Viviendo con ansiedad o depresión
- Sintiendo que el amor no es para ti
Quiero decirte algo desde lo más profundo de mi historia:
- No hay pozo tan hondo del que Dios no te pueda sacar
- No hay pasado tan roto que Él no pueda usar para bendecir a otros
- No hay hombre tan perdido que no pueda encontrar identidad y propósito real
Te invito a que des un paso:
- No te aísles
- No sigas peleando solo
- Busca una comunidad, una fraternidad, un grupo donde puedas ser vulnerable y escuchado
Porque si Dios lo hizo conmigo, que lo perdí todo, también puede hacerlo contigo.
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