1. El origen: Ekklesia en la democracia griega
En el siglo V a.C., la polis de Atenas introdujo la democracia directa. Todos los ciudadanos libres participaban en las decisiones públicas reuniéndose en una asamblea llamada ekklesia. En ese contexto, no tenía ninguna relación con una edificación religiosa. Etimologia
El término no era originalmente una palabra religiosa. Esta connotación de convocatoria, participación y decisión colectiva es clave: la ekklesia no es una entidad pasiva, sino un grupo activo llamado a participar con un propósito específico. TEologuia
2. El puente: del hebreo al griego
Los primeros cristianos se reunían en asambleas, una antigua costumbre heredada de los hebreos, que los denominaban gahal: la congregación del pueblo de Israel como comunidad religiosa. Cuando el Antiguo Testamento fue traducido al griego por los Setenta, se adoptó el nombre de la ekklesia ateniense para designar esas reuniones hebreas. El Castellano
3. El Nuevo Testamento: personas, no edificios
La palabra pasó al Nuevo Testamento con el sentido de «reunión de los cristianos en torno de Jesús» y fue muy usada por San Pablo, quien llamaba ekklesia a diversas comunidades locales. Fue en su epístola a los tesalonicenses donde se refirió por primera vez a la ekklesia como un cuerpo cuya cabeza es Cristo. El Castellano
En este sentido original, cuando Jesús dice «sobre esta roca edificaré mi iglesia» (Mateo 16:18), no habla de un edificio sino de una comunidad de personas.
4. El giro histórico: de personas a edificio
Con el devenir del tiempo, el vocablo iglesia adquirió un nuevo significado: la edificación dedicada al culto religioso. Este desplazamiento se consolidó especialmente después del Edicto de Milán (año 313 d.C.), cuando el cristianismo fue legalizado en el Imperio Romano y comenzaron a construirse grandes basílicas. Al tener ya un lugar físico permanente de reunión, el nombre de la comunidad empezó a transferirse al espacio donde se congregaba. Etimologia
5. El camino al español
La palabra llegó al español a través del bajo latín eclesia, del latín clásico ecclesia, documentado por primera vez como eglesia en las Glosas Emilianenses, anotaciones de los monjes escribas al margen de textos en latín. El Castellano
¿Por qué importa esto para la FIHNEC?
Esta evolución lingüística es teológicamente relevante para su organización: la FIHNEC recupera el sentido original de la ekklesia. Al reunirse en restaurantes, hoteles y cafeterías —no en templos— está siendo fiel al significado primigenio: una asamblea de personas convocadas, no un edificio. Eso es precisamente lo que los primeros cristianos eran.
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